Una mañana de febrero

UNA MAÑANA  DE FEBRERO

Sara  se sentó en un rincón de la terraza del bar. Desde allí podía tomar su café, leer tranquila y ver un pedacito de mar enmarcado de cielo. Necesitaba alejarse del mundanal ruido, no pensar, y abrió el libro esperando que todo a su alrededor se desvaneciera. Cuando leyó cómo Elisa se rebelaba contra su destino, su determinación conectó con las pulsaciones más secretas de su alma.

“Nada de lo que hagas volverá a hacerme daño, nada de lo que sentía marcará mis pasos, nada de lo vivido me impedirá vivir de nuevo.” *

Las palabras alejaron la tristeza, abriendo una puerta a la esperanza. 

Alzó la mirada, alguien leía la misma novela absorto en sus páginas. Sara se giró como cogida en falta y ya no pudo concentrarse, la curiosidad se lo impedía. Al igual que él, cogió el libro con las dos manos revelando su portada. Un instante después, él levantó la vista. Ambos sonrieron.

 

*Frase de la novela Soy brisa, no viento.


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