Nunca es tarde

 Atasco, lluvia… «Voy a llegar tarde».

Crucé el umbral, la última entrevistada salía sonriente. El secretario fue breve, no concedían segundas oportunidades.

Ya en casa, no quise dejarme vencer por el desaliento. Compré un vuelo barato, solo serían unos días. No sabía que esa decisión cambiaría mi vida para siempre.



Microrrelato. 50 palabras.

Foto de Pexels

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Adita

Soy brisa, no viento

10 cosas que debes saber si eres un escritor novel